Red física, no sólo software
Sirenas y reflectores instalados en la vía pública, la mayoría con firmware propio, todos con telemetría permanente. La central sabe cuáles están en línea y cuáles no, sirena por sirena.
La infraestructura que une al vecino, la calle y la central del municipio en un solo circuito. Del botón al despacho del móvil.
Sirenas instaladas en un partido del conurbano bonaerense, vistas desde la central.
Base de producción, 11 de septiembre de 2026. La respuesta es la mediana de los últimos 30 días: el 69 % de las alertas se atiende en menos de un minuto.
Qué es
Las apps de seguridad ciudadana terminan en un aviso y viven en el teléfono. El Sereno tiene red física en la calle —más de diez mil sirenas con firmware propio— y opera el circuito completo, del botón al despacho.
Sirenas y reflectores instalados en la vía pública, la mayoría con firmware propio, todos con telemetría permanente. La central sabe cuáles están en línea y cuáles no, sirena por sirena.
La alerta entra a la central, queda asignada a un operador, deriva al organismo que corresponde y se cierra con un tiempo medido. Cada paso queda registrado.
Cuántas alertas entraron, cuánto tardó cada respuesta, qué zonas concentran los pedidos. El municipio puede mostrar su gestión con datos, no con percepciones.
El vecino descarga «Mi Alerta Quilmes» o «Lanús Segura», con la identidad de su municipio. El Sereno es la plataforma detrás, no la marca de esas apps.
Escala
No es una prueba piloto. Es un parque de más de catorce mil sirenas reportando estado de forma permanente, y una app que suma miles de vecinos todos los meses desde hace años.
Doce meses cerrados. Entre 5.888 y 10.638 por mes.
El circuito
Desde la app del municipio, un control remoto de la sirena o un botón fijo en un comercio. La alerta sale con ubicación, categoría y datos del vecino.
Las sirenas del entorno suenan y encienden el reflector. El aviso es inmediato y local, aunque nadie haya llegado todavía.
La alerta entra al panel de monitoreo, un operador la toma y ve el video, el domicilio y el historial del vecino en la misma pantalla.
Móvil asignado, derivación al organismo que corresponde y cierre con tiempo de resolución medido. Queda el registro completo.
Evidencia
Hay pedidos de ayuda que necesitan más que una ubicación. El botón de violencia de género puede rastrear la posición, grabar audio del ambiente y sacar fotos mientras la persona se mueve. El de un comercio, no. Se configura botón por botón.
Ilustración. Ninguna alerta real se muestra en esta página.
Cada posición queda registrada con su hora. El operador sigue a la persona por dónde se movió desde que pidió ayuda, no dónde estaba cuando apretó.
Se escucha lo que está pasando mientras el teléfono sigue grabando, con la forma de onda a la vista. No hay que esperar a que termine para reproducir.
Recorrido, audio, fotos y el chat con el vecino quedan atados a la alerta, con su hora, para lo que venga después.
La central
El panel de monitoreo es donde el municipio opera. Cada alerta con su estado, su operador y su tiempo de respuesta.
Cada municipio
No es un tema de colores. Qué módulos existen, qué hace cada botón, qué significa apretar la sirena y con qué palabras se le pide la cámara a un vecino: todo es configuración, y cada municipio arma el suyo.
Acá el sistema suena.
La tecla de sirena del control dispara sonido en toda la cuadra y nada más. No hay cola ni operador: la sirena es infraestructura de disuasión de uso abierto. Queda registrada, no genera un caso.
Acá el sistema se atiende.
El mismo gesto entra al circuito de alertas: un operador lo toma, lo deriva y lo cierra con un tiempo medido. Con ocho veces menos sirenas y tres veces y media más alertas por vecino.
La configuración también baja por localidad: un mismo partido puede habilitar categorías distintas en cada una. Y las reglas de operación —cupos de uso por vecino, radio de cobertura de cada sirena, qué municipio atiende cuando dos polígonos se superponen— se definen por cliente, no por código.
Arquitectura
Servicios separados por audiencia, una sola capa de acceso a datos y tiempo real hacia la central. Alta disponibilidad en Kubernetes, con base replicada y respaldo diario.
El vecino, la central y el backoffice tienen su propia API, cada una con su modelo de permisos. No hay un monolito que se caiga entero.
Ningún servicio toca la base directo: todos pasan por la misma capa. Es la pieza que escala horizontalmente y donde vive la coherencia del modelo.
Las sirenas hablan un protocolo binario hecho para ellas, con una conexión sostenida por equipo y actualización de firmware por municipio.
Municipios
Almirante Brown
Avellaneda
Ezeiza
Hurlingham
La Matanza
Lanús
Lomas de Zamora
Luján
Magdalena
QuilmesY sereno.
Una demostración sobre el sistema real, con la operación de un municipio comparable al suyo.